domingo, 22 de febrero de 2015

Los dos entierros de Frederic Soler, alias "Serafí Pitarra" (21-05-2013) (Actualización 22-02-2015)


Recientemente se ha celebrado en Cataluña el día de Sant Jordi, dónde literalmente los libros toman la calle. Al margen de entrar en polémicas sobre la comercialización de dicha fiesta, es una pena constatar como algunos de los autores más famosos de hace poco más de un siglo han quedado relegados al olvido, pese a, como pasa en el caso que nos atañe, tener una estatua conmemorativa en plenas Ramblas de Barcelona ante la que, dicho sea de paso, la mayoría de transeúntes pasean indolentes o utilizan a modo de banco.

Monumento a Frederic Soler "Pitarra" en la plaza del Teatro de Barcelona

Estamos hablando de Frederic Soler i Hubert, más conocido por el alias de Serafí Pitarra, aunque también usó el de Jaume Giralt, Simón Oller, Enric Carreras o Miguel Fernández de Soto. Gran poeta, dramaturgo y empresario teatral del siglo XIX, Mestre en Gai Saber, coetáneo y amigo de grandes personalidades de la sociedad barcelonesa como, por ejemplo, del polifacético Santiago Rusiñol i Prats, del arquitecto Emili Sala Cortés o de Antoni Fages i Ferrer (promotor del monumento a Colón de Barcelona), y una figura importante de las letras catalanas de la época que, lamentablemente, es hoy en día un gran desconocido para la mayoría.

Frederic Soler "Pitarra" (Vía)

Muchos barceloneses tienen presentes los siguientes versos de su poema El fossar de les Moreres que rezan:
"Al fossar de les moreres
no s'hi enterra cap traïdor;
fins perdent nostres banderes
sera l'urna de l'honor."
esculpidos en mármol para la eternidad en la fosa del mismo nombre, frente a la basílica de Santa María del Mar de la Ciudad Condal, sin siquiera saber que provienen de su pluma.

Monumento con versos de Pitarra en el Fossar de las Moreras

Placa con versos de Pitarra en el Fossar de las Moreras

De su vida han pasado a la historia sus sátiras sobre el género teatral y sobre acontecimientos de la época, además de las tertulias que, por lo visto, organizaba en la trastienda de la relojería que había quedado a su cargo a la muerte de su tío y tutor, tras haber quedado huérfano muy joven; pero es en su muerte y en sus peripecias póstumas en lo que queremos centrarnos esta vez.

Dibujantes y escritores en la trastienda de Frederic Soler (Vía)
De pie: Eduard Aulés, Federic Passarell, Tomás Padró, el escenógrafo Moragas y Josep Lluís Pellicer.
Sentados y de frente: Josep Roca y Roca, Valentí Almirall, Antoni Altadill, Frederic Soler, Josep Maria Arnau, Josep Feliu y Codina, Albert Llanas y Dámaso Calvet.

Frederic Soler murió en Barcelona el 4 de julio de 1895 de un ataque al corazón  tras ocho meses de agonía y, dados sus logros, la idea era que fuera enterrado en el Panteón de Catalanes Ilustres, cuyo proyecto se acababa de aprobar para ser construido en la parroquia castrense de la Inmaculada Concepción del parque de la Ciudadela. Dado que dicho panteón aún no estaba construido, hubo que buscar una alternativa temporal.


Parroquia castrense de la Inmaculada Concepción

A pesar de que su esposa, Albina de las Casas, hija del empresario del teatro Tívoli Bernat de las Casas,  había muerto apenas siete años antes y estaba enterrada en el cementerio del Este de Barcelona, conocido popularmente como cementerio de Poblenou, desconocemos el motivo por el cual Frederic Soler no fue inhumado junto a ella.

(Esquela extraída del diario La Publicidad del 06/07/1895) (Vía)

Otra esquela aparecida en la prensa de la época.
Extraído de la revista satírica Barcelona Cómica nº 28 del 13/07/1895 (Vía)

Fue Aurea Rosa Clavé, hija de Anselm Clavé, insigne barcelonés que también había sido escogido para ser enterrado entre los ilustres catalanes cuando terminara la construcción del Panteón, la que cedió un espacio en el suyo, erigido en su día por suscripción popular, para dar sepultura al cuerpo de Pitarra mientras tanto.

Panteón de Anselm Clavé en el cementerio del Este

La prensa de la época, que califica a Pitarra de poeta popular, de dramaturgo más fecundo de la España del siglo XIX y otras loanzas, habla de millares de personas al describir a la multitud que acudió el viernes 5 de julio, desde las 13:30h hasta las 21:00h, a dar su último adiós al féretro del insigne autor en la capilla ardiente, situada en el salón de descanso del teatro Romea, del que Frederic Soler fue director artístico y empresario.
Capilla ardiente de Frederic Soler.
Extraído de la revista satírica Barcelona Cómica nº 28 del 13/07/1895 (Vía)

Cadáver de Frederic Soler en la capilla ardiente del teatro Romea (Vía)


Allí se congregó gente de todas las clases sociales, sobretodo obrera por el carácter popular de las obras de Pitarra. Fue tal la aglomeración en la calle Hospital, ubicación del teatro Romea, que la línea del tranvía que por allí pasaba con dirección a Sants tuvo que suspender el servicio. La prensa elogia asimismo la respuesta dada por la ciudad de Barcelona que se vuelca con el autor fallecido.

Tal era la importancia de Frederic Soler que entre los telegramas de pésame que arribaron estaba, entre otros, el del expresidente de la Primera República Española, Emilio Castelar y Ripoll. Además se decidió poner el retrato de Frederic Soler en la Galería de Catalanes Ilustres de la Real Academia de las Buenas Letras de Barcelona.

Retrato de Frederic Soler (Pitarra) en la Galería de Catalanes Ilustres
realizado por
A. Mas Fontdevila (1897) (Vía)

Por su parte, el señor Ghiloni, reproductor de obras de arte, sacó una mascarilla del cadáver (años más tarde haría lo propio con Jacinto Verdaguer), que a partir de ese día se expuso en el salón Parés.

Reproducción en bronce de la máscara funeraria de Serafí Pitarra
conservada en el restaurante Pitarra (Vía)

El cortejo fúnebre, formado por un carro tirado por cuatro caballos, cinco o seis coches con coronas y no menos de 1.200 personas, más los que se agolpaban a su paso por todo el recorrido, partió el sábado 6 de julio a las tres y algún minuto de la calle Hospital, con rumbo al cementerio del Este, pasando por la acera derecha de las Ramblas hasta Atarazanas y volviendo a subir por la acera izquierda hasta la calle Fernando, donde se dirigió hacia la plaza de la Constitución (actual plaza San Jaime), en la que el clero cantó un responso para luego volverse a su parroquia.

Cortejo fúnebre de Frederic Soler.
Extraído de la revista satírica Barcelona Cómica nº 28 del 13/07/1895 (Vía)

A su paso tanto por el Gran Teatro del Liceo, el Teatro Principal y el Círculo Ecuestre, una lluvia de coronas, ramas de laurel y flores deshojadas cubrieron el féretro.

El cortejo, por su parte, continuó por la calle de Jaime I, pasando por la calle de la Princesa, la calle del Comercio y el paseo de la Aduana hasta la plaza de Palacio, donde se dio el duelo por despedido. De allí, la comitiva, partió hacia el cementerio del Este llegando a las 18:30h, lugar donde esperaba abierto el panteón de Anselm Clavé. Allí se dijeron unas palabras antes de inhumarlo, comparando a Pitarra con autores como Johann Wolfgang von Goethe, William Shakespeare o Jean Racine entre otros.

El tiempo pasó y el Panteón de Catalanes Ilustres nunca vio la luz, quedando el proyecto en agua de borrajas pese a haberse intentado reactivar alguna que otra vez, con lo que Anselm Clavé y Pitarra se quedaron en el panteón del primero esperando el traslado que nunca llegó.

Retrato de Frederic Soler "Pitarra" en su lecho de muerte,
realizado por J. Galofre Oller (1895) y dedicado para el hijo de Soler (Vía)

Éste podría haber sido el fin de la historia de los restos de Pitarra si no fuese porque, curiosamente, en el entierro en dicho panteón de un nieto de Anselm Clavé, uno de los asistentes pudo constatar que, mientras que el cadáver de Anselm Clavé estaba casi intacto, los restos de Pitarra, envueltos en un fardo hecho con sus propias ropas en un rincón, dejaban bastante que desear. No en vano habían pasado casi setenta años.

El miedo a que se perdieran para siempre los restos de tan ilustre catalán, y una queja de Manuel Franch en una carta al director en la revista Serra d'Or, hizo que Tomàs Roig i Llop, abogado, escritor y presidente honorario de F.E.S.T.A. (Fomento del Espectáculo Selecto y del Teatro de Asociación) y, como curiosidad, padre de la escritora Montserrat Roig, junto con varias entidades (la propia F.E.S.T.A., el Institut del Teatre, el Círculo Artístico y F.A.D. (Fomento de las Artes y del Diseño) entre otras) redactaran una carta dirigida al Ayuntamiento de Barcelona para promover su traslado y solicitar un espacio propio para él. 

La respuesta del Ayuntamiento no se hizo esperar. El alcalde Josep Maria de Porcioles Colomer cedió la propiedad de la tumba menor número 120 de la Vía de San Josep, agrupación segunda, en el cementerio del Sud-Oeste, popularmente conocido como cementerio de Montjuïc, a nombre de su heredera María Vallès, para que pudiera trasladar lo que quedaba de él. A las once de la mañana del 9 de abril de 1964, tras su identificación, se depositaron sus restos en una urna...
...   y fueron trasladados al cementerio del Sud-Oeste.
Entierro de los restos de Frederic Soler en el cementerio del Sud-Oeste (1964)
(Las tres fotos vía)

Posteriormente, el viernes 17 de junio de 1966, y debido a la colocación el jueves 27 de mayo de ese mismo año de una losa funeraria con el nombre de Pitarra  costeada por la empresa propietaria del Teatro Romea, que hasta la fecha no se había colocado,  se celebró en dicho teatro una velada extraordinaria en su homenaje.

Pero el tiempo no perdona y pasa para todos, incluidos los personajes a los que se presupone que una Ciudad no debería olvidar. No sabemos si Pitarra tiene herederos vivos hoy en día, pero el estado de su lápida deja bastante que desear. Su nombre puede que siga siendo recordado pero no es ese el caso del lugar donde ahora descansa.

Estado actual de la sepultura de Frederic Soler "Pitarra"

Detalle de la tumba
(Pasar el ratón para una supuesta recreación de las letras)

Quizá una dignificación por parte de las autoridades o gente del teatro, las letras y la cultura no estaría de más, como se ha realizado con algún otro personaje célebre como Manuel Carrasco y Formiguera.

Estado actual de la sepultura  de Manuel Carrasco Formiguera

Y éste no es el único caso. Sólo hay que darse una vuelta por nuestros cementerios para comprobarlo...

Por último, no quisiéramos dejar de hacer notar como ha cambiado el tratamiento de la Muerte y los usos y costumbres funerarios en nuestra sociedad. Ya ni siquiera las grandes personalidades disfrutan de unas honras fúnebres tan públicas y participativas como antaño.

Actualización:
A raíz de esta entrada hemos sido contactados por diversas personas que nos han dado a conocer varias iniciativas para dignificar la figura de Pitarra, como la elaboración de un documental, y renovar su sepultura.

Por su parte el TNC decidió en julio de 2013 dedicar la temporada 2013-2014 a su figura.

Recientemente la lápida ha sido substituida por otra de mármol blanco, siendo Cementiris de Barcelona quien finalmente la ha costeado.

Estado actual de la sepultura  de Frederic Soler "Serafí Pitarra"

Desde aquí quisiéramos romper una lanza a favor de todas aquellas intervenciones que de alguna manera nos ayudan a mantener viva la memoria colectiva que da lugar a quienes somos.

Por último os queremos dejar un enlace (en catalán) a la conferencia "De Pitarra a Polònia: com riem els catalans" a cargo de Toni Soler sobre Pitarra y el humor catalán, del que fue uno de sus primeros exponentes.

Bibliografía:
·La muerte de Frederic Soler en el diario La Vanguardia del domingo 7 julio 1895 (Pág. 1, 2 y 3).
·Frederic Soler, en la revista Barcelona Cómica  nº 28, del 13 de Julio de 1895.
·Trasllat de les despulles de Pitarra. Fragmento del libro El meu viatge per la vida: 1939-1975, de Tomàs Roig i Llop. Volumen 340 de Biblioteca Serra d'Or. ISBN: 8484157199, 9788484157199.
·La tomba de Pitarra (carta de Manuel Franch), en la revista Serra d'Or (Febrero-marzo de 1964) (Pág. 1 y 2).
·El "Panteó de Catalans Il·lustres". Un proyecto municipal para Barcelona,  de Juan Miguel Muñoz Corbalán (PDF en catalán) .

3 comentarios:

  1. El tiempo es imparable y conduce al olvido. Me alegra "veros" de nuevo y confío en no tener que esperar tanto hasta la próxima vez, que da gusto leeros. Un beso fuerte.

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  2. Pues sí, qué pena, oigan. Me he quedado con mal sabor de boca al leer vuestra entrada, no por la entrada en sí (que es un gusto leeros, ya lo sabéis), sino por lo pronto que olvidamos. Se suele decir que lo que no se dio en vida, que no se espere una vez muerto, y va a ser cierto. Pena, penita, pena.

    Una lástima ese encubrimiento de la muerte en el que estamos inmersos. Parece mentira que no somos conscientes de la única certeza que hay en la vida: que todos moriremos. Es como que se quisiera esconder el dolor más que el hecho de morir en sí, supongo. No lo sé y tampoco lo entiendo demasiado. Pero hablar de duelos y demás daría muchos puntos de vista y mucha literatura.

    Muchos besos para los dos.

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  3. Existe el lienzo al óleo "Bodegón" de circa 1856 de Frederich Soler i Hubert firmado con el pseudónimo de "S. Pitarra", donado al escultor y pintor Ricardo Causarás Casaña, (Valencia, 1875 - Barcelona, 1953), que fue Profesor de Modelado y Vaciado de Escultura de la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Barcelona de 1914 a 1945, así como socio de la "Casa Valencia" y del Reial Cercle Artístic de Barcelona de 1914 a 1953, y de la Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi de Barcelona de 1914 a 1939, lienzo al óleo donación en 1916 por parte del hijo Soler de las Casas. .

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